Noche

refugio para los hombres tristes

labios que besan el llanto de una mujer

una lengua gigante que lame la ciudad
como una bestia su herida






La madre
Libero Badii 1976
A los trece años llegué casualmente hasta el bajorrelieve y la reja de su casa, y me siguieron esas figuras siempre en la memoria grabadas, sin saber que volvería para entrar en ella de la mano de la luna, trece años más tarde. El té de la Madre Alicia y Don Líbero, entre risas y abrazos, sembró senderos de luces bajo la primera estrella del crepúsculo. Y el terraplén del tren, y los árboles, y el río siempre allí detrás de todo.


Se lee en la solapa de su último libro "Viajes y regresos" gracias a la prosa del amigo Guri Ordenavía (editor de la escuela Glaizer):

Marcos Roberto Britos, nacido en Buenos Aires en 1956, además de otras cualidades dignas de desconfianza, luce las de poeta, motivo suficiente para ser considerado un "vago y malentretenido". Como corresponde a tales personajes, entre madrugones y desvelos, alegrías y derrotas, asambleas y ojos de mujer, va dejando registro de esos viajes y regresos que hacen a la vida, propia y del prójimo, por "esta libertad de saberse necesario".


Sus libros son:



La flor en el muro (1979)
Tinta de tapa:Violeta Britos

Si un granito de polen
Si un granito de arena se posara sobre mi mano yo sentiría su peso, así como palpo esta dormida cicatriz de luna, trazada desde mi hombro a la cintura y este lejano rumor de ojos blancos que hallara en mis pupilas la caverna donde guardar sus secretos.

Si un granito de polen se posara sobre mi mano, yo sentiría su peso, así como el llanto de las hojas, y el viento



A contramano (1981)
Dibujo de tapa: Sergio Kern

Rumbo

Si aún el camino se abriera nuevamente, siempre habrá una huella, un indicio en la noche o el aire, que nos indique el rumbo necesario



Paisajes contra la muerte (1989)
Imagen de tapa: Violeta Britos

Y yo hablaré

Acaso alguna noche, sin preguntar si mi hijo duerme o mi mujer, me quiten de la casa y de mis libros y me exijan que hable de algo que conozco.

Y yo hablaré
-como siempre lo he hecho- del amor, mi gente, las gaviotas.



Los ojos del cazador (1995)
Tinta de tapa: Libero Badii

A manera de prólogo
La derrota del ejército fantoche

Los fantasmas han abandonado las ruinas.En verdad las ruinas se han fantasmado y han huido. Sólo aparecen cada tanto y pasan. Pero ya no asustan a mí, ni siquiera a mi niño de mí. Porque hubo mujeres que acudieron a fortalecer mis defensas algo deterioradas un tiempo.Hubo amigos que acudieron a beber y juntos y embebidos nos fortalecimos, nos antifantasmamos. Hubo un hijo que se parió para mí, y fortaleció como casi nadie mis vulnerables defensas. Hubo madre, padre, historias de familia y mas mujeres, sobre todo morenas, que acudieron en mi defensa. Y hubo personas anónimas que acudieron atándose a mí por leves momentos y me fortalecieron contra las ruinas enfantasmadas. Y hubo perros, gatos, caballos, (y un pajarito anaranjado de trágica muerte) que también acuedieron a mí y pelearon mis demonios. Y hubo magníficos o extraños paisajes a donde me acudí para ensolarme llenándome de esmeralda luz o nevadas sombras, de vientos,desiertos, ríos como boas gigantes entre helechos y guatambúes. Legendarias murallas feudales, semanas y semanas de océano infinito, orfebres, tortugas, pantanales.

Allí fueron quedando jirones de fantasmas, descortezadas osamentas de espantapájaros mendigos, grises barcazas abandonadas. Y hubo líneas y líneas de hombres enmarchados, y hubo líneas y líneas de verbos enlibrados, y una plaza llena de hijos con el mío en el centro, y calles llenas de plazas hacia plazas que se llenaron de hombres que buscaban fortalecerse. Y hubo maravillosos silencios entre maravillosas palabras, y categóricas huelgas por categóricas hambres que acudieron a mí y enfrentaron la línea de trincheras del Ejército Fantoche.

Queridos amigos, amadas mujeres, compañeros, aliados:

En nombre de mí, y en homenaje a vosotros, agradezco, sin saber cómo, semejante aplastante victoria.



Viajes y regresos (2003)
Composición fotográfica de tapa de Vicente Forciniti

Recopilación de poemas de los libros anteriores y del inédito La mujer del prójimo y otros deseos

Para pintar una Gioconda
(fragmento)

Allí están la paleta de colores, los pinceles, la espátula y la tela

Allí estás, con tus movimientos, con tu cuerpo que se abre para mí, con tu andar por la casa percibiendo en cada lugar los desarreglos, ordenando en cada rincón lo necesario, esparciendo en toda ella tus delicadas precisiones, despertando en mí recuerdos de otros andares, para entonces iguamente completos.

Allí estás, y en la quietud de tu mirada late el aire que se desplaza con tus movimientos.

Y aqui estoy yo en blanco y negro.

Pondré en los reflejos de tus ojos reflejos de otras miradas, y en tu rostro pintaré otros perfiles, y en mi sombra serás pinceladas que acarician y en mi blanco cometas dejando su estela dorada.

Y serás todas y en especial serás alguna.


Escribió Bernardo Canal Feijoo:

"La flor en el muro"... No sabría yo significar con mejor imagen mi emoción ante la poesía. La reconozco cuando la descubro así, súbita, insólita, inconfundible, como "la flor en el muro", prodigio cada día menos probable en la urbe de cemento sin resquicios.
"Si un granito de polen se posara sobre mi mano, yo sentiría su peso"...
Ni sabría representarme mejor la actitud del poeta verdadero que mostrándolo así, pulsando entre la yema de los dedos el peso del granito de polen, dispensado por la flor insólita.
Digo que siento inscripta entre esas dos imágenes, la cifra líquida de la esencia de este fino poemario.



A los ocho años, mientras el océano fue nuestro horizonte durante cuatro semanas, me enseñó el significado de los movimientos del sacerdote en la misa con la sensibilidad de quien entendía a la Biblia tan fascinante como la historia de Gilgamesh. Poco antes de morir (Don Canal falleció el 10 de Octubre de 1982) me contó una charla con un viejo indígena al cual le preguntó qué sentía al observar la juventud desde su distancia. La respuesta: "La flecha ya está en el aire...pero el arco aún está en mis manos"


Escribió Ulises Petit de Murat sobre "La flor en el muro" (1979)

En "El bebedero" hay mayor sorpresa lírica, dentro de la noble simplicidad de su facturación. Es muy bueno decir con toda simplicidad "Era el otoño" y así cerrar un toque de comunicativa plasticidad como el que ese poema da con referencia a una mujer que todos los márgenes de la imaginación pueden plasmar.


Escribió David Martínez (La Nación) sobre "Paisajes contra la muerte" (1989):

El poema "Horizonte" anticipa los hitos de un oficio sensible, cualidad señalable en otras tentativas de Marcos Britos.


Escribió Alberto Blasetti (La Prensa), sobre "Los ojos del cazador" (1996)

Todo el volumen constituye un canto en el que el mundo, los hombres y los animales se hayan enlazados por el sentimiento de solidaridad. Basado en el afecto, el universo poético de Marcos Britos es un fratriarcado, en el que el amor por el semejante se perfila como único camino del devenir. (...) una especie de magnetismo que, partiendo de las grutas infantiles, termina en consciencia expresiva. Itinerario poético, que los artistas recorren como develamiento sucesivo.
El René Char de "Furor y misterio" quizás esté asintiendo desde sus ya lejanos dominios.


Escribió Marcos Silber, sobre "Los ojos del cazador" (1996)

Texto de peso importante, con poemas ganadores de espacio para una antología, y alguno que con especial gusto firmaría como propio. Estos últimos, suficientes para definir "la poesía".


Liliana Hecker presentó "La flor en el muro", en el Café Tortoni.

Osvaldo Ballina presentó "A Contramano" en El Vitral

Diego Arguindegui presentó "Paisajes contra la muerte", en el Centro Cultural Ricardo Rojas.

Andrés Mendez presentó "Los ojos del cazador" en la Biblioteca Nacional. Adelaida Mangani leyó textos.

Eduardo Álvarez Tuñón y Diego Arguindegui presentaron "Viajes y regresos" en el Bar Tuñón. Angel Fichera leyó textos. Oscar Castro cantó tangos.




"El sueño de Marcos"
Composición fotográfica de Vicente Forciniti.




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María del Carmen Gualdero-Mary



Y aún cuando empapeló el mundo de razones para nacernos de nuevo y su sonrisa volteó interminables paredones de silencios groseros y bestiales; son sus ojos de resignación acumulada en meses de venir su vientre tremendo deformándola hasta la belleza brutal de las preñadas en término; son su ojos, acostumbrándose al adios definitivo cada vez en la puerta, hechos a la idea de la muerte cierta, haciéndose a la espera de su nacido huérfano; son sus ojos, con un último adiós como todo vestido en la llanura helada de una tierra sin dueños; sus ojos, digo,

son lo perdido hasta jamás.
Junio de 1976: imaginé crecer como hombre y como padre con ella. Su hijo se iba a llamar Juan Pablo, como le había propuesto Ernesto, su compañero, asesinado en Diciembre de 1975.

Viajes y regresos:
en qué y por dónde.

En sulky, en tren, en moto, en bote, en aliscafo. Por mar, campos, médanos, esteros, playas, montañas. En vagón, chata, bicicleta, trasatlántico, avión. Por ríos, desiertos, selvas, nieve, ciudades, aire, túneles. En avioncito, caballo, buseta, ómnibus, auto, camión. Por lagos, puentes, delta. En tranvías, monopatín, camionetas, subterráneos, triciclo, motoneta, trasbordador, trolebús, bañadera, premetro.

A pie.

"¿Y por qué mis mejillas no habrían de estar hundidas y mi mirada cansada? (...) Mi rostro es el rostro de quien ha hecho un largo viaje, está curtido por el calor y el frío al deambular por los campos en busca del viento."



Respuesta de Gilgamesh a Siduri, la hacedora de vino.






Nikobe. Bogota, 1985.

Café de por medio y lluvia
(en Paisajes contra la muerte).

Perderé por un tiempo el ritmo de tu altura y tu sonrisa, el contorno de tus manos sobre las mías, acaso tu frente contra mi cadera...

La distancia tiene pulso de corazón

Volveremos a vernos cuando el verano regrese, y no sé para entonces cuánto nos habremos ausentado, pero acompañados por rumbosos ríos, y en nosotros nuevos y extraños pájaros, hablaremos como si el viejo Darwin y el Barón von Humboldt se hubieran encontrado un día a conversar, cafe de por medio y lluvia.


(y asi fue)




El poeta también pudo ser delegado gremial


La prueba puede encontrarse en http://www.etun.org/

Y también escribe sobre la mercantilización del conocimiento

http://firgoa.usc.es/
drupal/node/30917


Y también está en el Proyecto Fray Mocho www.teatrofraymocho.com.ar



Sobre flores respetables.


En un pequeño bar portuario de cantautores, en la ciudad de Puerto Madryn, escuché una noche de poetas y guitarras una afirmación que me dejó pensando: “las únicas flores respetables nacen en el desierto”. Era una sentencia grave, pero autorizada porque emergía de entre las piedras y los arenales de la patagonia.

En el momento no comprendí por qué esa afirmación me sonaba injusta por incompleta: las flores que nacen en los muros son igualmente respetables.

Tiempo después, mientras observaba las gruesas orugas humanas que cruzaban las montañas de Kosovo y los puentes fulminados de la bella Belgrado, descubrí el porqué de mi disconformidad en aquel remoto puerto patagónico: mientras en este mundo se mantenga inalterable el valor que se le asigna a la opresión y a la explotación de unos seres humanos por otros, no habrá flores más respetables que otras. Porque todas nacen entre piedras y arenales, aún las que tienen la particularidad de nacer en los mejores jardines de las mejores casas burguesas.

Es más, posiblemente estas sean las flores mas amargas de la tierra, dignas del mejor de los respetos, porque la belleza nada tiene que ver con el capitalismo, esencialmente espantoso. Pocas imágenes tan tristes como una hermosa pintura colgada en la pared de la mansión de un opresor.

La flor en el muro, la flor en el desierto, único contexto de las flores, belleza que destaca por su contexto. Si algún día lográramos que el ser humano se nutra de un contexto sin barbarie, la belleza lo será todo y tal vez logremos comprender la dimensión y densidad de la Estética.

Entonces, sólo entonces, podríamos aspirar a ser esencialmente estéticos.





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Thursday, March 01, 2007
Allí donde antes sólo había brumas - 2006 (Inédito)

Como un río de hielo

que se desliza imperceptiblemente,

así los años

se han deslizado

en nuestra vida.

 

Hoy nos encontramos en la edad impensada:

ajena a la juventud

y lejana de la definitiva.

 

Estamos mas sabios

pero mas tristes,

mas seguros

pero mas débiles.

 

Estamos comenzado a transitar con mas cuidado

pero con mas certezas,

y a comprender que disfrutar 

ya no lo encontramos en la agilidad

sino en la intensidad de los afectos

y la densidad de los recuerdos

 

Nuestra mirada es más filosa

y llega allí donde antes sólo había brumas

o nada,

pero nuestros ojos están cansados de mirar.

 

El amor se nos revela finalmente

como una nueva alquimia

con menos impulso que indulgencia,

 

la comprensión

de que sólo es posible adjudicarse

las propias percepciones

y también que en las satisfacciones ajenas

encontramos la dimensión de nuestra plenitud.

 

Sólo es posible concebir amar

a quien no se le reclama su libertad.


Posted at 04:02 am by marcosbritos
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Friday, February 23, 2007
El destino de las lenguas muertas (Inédito, de la serie Propuestas al futuro)

 

 

El Imperio de los Persas tuvo grandiosas ciudades

y su idioma cruzó ríos y entró en territorios bárbaros y desconocidos.

Hoy sólo es una mención en los libros de los eruditos

y voces que viajan por el espacio en la débil luz azul de la tierra.

 

El idioma de los imperios orientales

nunca llegó más allá de las fronteras,

siempre fueron lenguas ineficaces aunque no murieran. 

El egipcio antiguo quedó bajo las arenas

allí donde los saqueadores se llevaron todo menos una tumba

para que algún testimonio del Imperio de los Faraones quedara.

El Imperio Romano,

el grandioso imperio romano,

legó su idioma para numerar los monumentos

y para realzar algunas lápidas en los cementerios.

 

Propongo entonces que al idioma inglés se le guarde un lugar

en el futuro teclado de las viejas computadoras:

por ejemplo

 

delete.

 

Considerando que para entonces

los teclados sean objetos de museos,

propongo que alguna vía de comunicación,

en homenaje a los queridos tranvías,

se la bautice tranways

 

para que el idioma de los imperios muertos no prevalezca

sólo en los cementerios y los monumentos

 


Posted at 01:08 am by marcosbritos
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Sunday, February 18, 2007
Sol negro sobre el horizonte.

Publicado en País de vientre abierto.

Poesía social Argentina de principios del siglo XXI.

Buenos Aires 2005 

 

 

¿Qué revolución compensará las penas de los hombres?

Andrés Rivera. "La revolución es un sueño eterno"

 

Cervantes deposita la pluma por última vez

frente a los originales de El Quijote.

 

Leonardo abandona la maza

tras el último golpe a cualquiera de sus obras.

 

Picasso se contesta que Guernica

ya no recibirá otra pincelada.

 

Ese instante en que aparece claro un imposible:

la derrota aún en la gloria de un insospechado gran triunfo.

 

Bolivar, en su camastro,

mientras sus sueños devienen pesadillas.

 

Lenin, mudo y quieto en su silla de ruedas,

se responde acerca del futuro de su gigantesca orfebrería en cemento.

 

Davidovich Bronstein moribundo en su lecho,

regresa sobre esos golpes

que acaso debió anticipar.

 

 

Esa mirada eterna como una huella en la luna

retando a los ojos del verdugo mientras la selva va quedando en silencio.

 

 

Ese instante como un sol negro sobre el horizonte al final de un maravilloso sueño.

 

Castelli,

que en su mudez monstruosa escribe:

las revoluciones no compensan las penas de los hombres,

las acompañan.

 

Y un coro de hacedores en retirada repite

 

(para que nadie ponga en boca de ninguno esa pregunta nunca)

 

las revoluciones no compensan las penas de los hombres,

las acompañan,

y explican.

 

Los sueños eternos, como las revoluciones,

se construyen con penas.

 


Posted at 02:37 pm by marcosbritos
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Saturday, February 17, 2007
El horizonte que rodeó su vida . 2006 (inédito)

Bisabuela Lágrima de Luna

 

No sabremos nunca porqué,                                                                       

ni quién,

acompañó a la joven bisabuela

hasta el estudio donde un fotógrafo de pueblo

acomodó un almohadón bajo sus pies

y la dejó allí sentada,

cretona en mano,

sus ojos rasgados mirando qué,

a quién,

a qué distancias.

 

¿En el momento de su única foto de una vida

estaría mirando los ojos de su madre sin nombre,

que sólo nos legara el humo de una pipa

en los cuentos a su nieta,

acaso estaría pensando en que su única hija sería maestra

para que ni siquiera nunca jamás

cargara recuerdos como los que ella cargaba?

 

¿Estaría recordando el día en que alguien,

que no podía ser su padre,

la nombró Serviliana y la obligó a un apellido imposible;

o acaso a sus hermanos mayores

Teófilo, Pablo, Eustaquio, Mauro

galopando en un desierto sin fronteras?

 

En la primea y única foto de su vida

nos envió todo lo que de ella quedaría

para los nietos de sus nietos:

su rostro

dibujado por el círculo del desierto horizonte que rodeó sus hombros.

 

Fueron mujeres

las que dejaron pequeñas señales.

signos en el tiempo.

esa única foto de su vida.

el recuerdo de una pipa de mujer,

de tropillas de un pelo,

del rancho sin muebles de un silencioso hombre

devolviendo a la civilización a dos pequeñas

sobre un caballo que encontraba el rumbo sin riendas.

 

Con los pies sobre el almohadón y la cretona en sus manos

la joven bisabuela no pisa su tierra,

de la cual había nacido como una planta más,

o un manantial del que aún bebemos.

 

Ellas

fueron dejando sus señales,

para que nosotros aprendiéramos a regresar a las casas,

en pelo y sin riendas.


Posted at 03:14 pm by marcosbritos
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Wednesday, January 31, 2007
El Ñaupa (inédito)

                                               Para el negro Alberto Vilches, el Piojo Amigo...y la Cofradía de los Vilcheros.

 

 

Fueron sus hermanos mayores

el Puchero Misterioso del que hablaba Tuñón,

el Comedor del SUPA en los viejos diques de Puerto Madero

- mucho antes del travestido que hicieron los cajetillas -

y las fondas

que en la boca del Riachuelo

enseñaron los secretos de la fáina a los porteños.

 

Se nutrió de bodegones tangueros,

donde mi tío Sebastián y sus mágicas manos

hacían malabares con los marfiles del piano,

y de ocultos boliches como el viejo Bar Gardel,

o aquel Marisol,

donde gente de la noche y atorrantes

se encuentran

huyendo de los periodistas,

o los policías.

(del viejo Unión Bar

tomó el color de las mesas

y la atmósfera alerta,

de El navegante se llevó algunas sogas

y un timón).

 

Marineros, alpinistas,

mujeres serenas por lo bravas,

portuarios, metalúrgicos, poetas,

mujeres bravas por serenas,

desocupados, baqueanos, pescadores,

brindaban allí por el deshielo de sus melancolías isleñas.

 

Era inevitable imaginar que en Reikjavik,

o en ciudades de las costas de Alaska o Noruega

debería existir algún pariente del Ñaupa.

 

Pero, con la variedad del paraíso y del infierno,

sólo en Finisterrae es posible encontrar simultáneamente

un negro de tambores,

un patético folklorista  norteamericano,

un par de mujeres de cuerpos como ortigas,

poetas a los que nadie escucha,

borrachos con barbas que asemejan turbales,

un cantaor gitano, un guitarrero criollo,

y a este trotskista hablando

contra el juicio a un dirigente obrero.

 

El día del incendio fue tragedia,

pero aún bajo las chapas retorcidas por el fuego

se mantuvo firme como raíces de lengas o himnos obreros

bajo un manto de nieve en el invierno.

 

Entonces los amigos del  Negro Vilches

(un peluquero que sabe de paisajes enrejados)

aportó de cada cual sus recuerdos,

datos para encontrar la rueda de algún carro,

redes de lanchones pesqueros,

restos del naufragio que descubrió algún viejo...

 

para que el Ñaupa volviera a ser una caja de música y sorpresas

donde hombres y mujeres arraigados a bosques y mareas australes,

tuvieran un lugar donde mirarse a los ojos,

un bunker donde los afectos se refugiaran del viento y las nevadas.

 

A la hora en que el glaciar Martial se va despoblando de reflejos

oscureciéndose como el gigantesco centinela de una ciudad amurallada,

llegaban también gringos perdidos...

 

pero ellos nunca pudieron entender

el paso bajo el dintel de su puerta

como un ingreso al corazón de la ciudad de Ushuaia.

 

El día en que el fuego del Ñaupa iluminó la bahía

toda la ciudad sintió azufranado el aire.


Posted at 10:54 pm by marcosbritos
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Una del Ñaupa, pero con diablo. (inédito)

En 1996, en uno de los viajes a Ushuaia, conocí el boliche El Ñaupa y a su dueño, el Negro Vilches. Allí nos encontrábamos quienes habíamos ido a acompañar y ayudar al dirigente metalúrgico Oscar Martínez durante el juicio organizado para hacerlo responsable del asesinato del obrero Victor Choque en una de las jornadas mas violentas que recuerden las luchas obreras de la patagonia (que las tuvo y las tiene). El amigo Oscar fue absuelto y alguna de esas noches posteriores fui testigo de esta historia.

 

Cuenta una leyenda que el fin del mundo es una Isla donde el Diablo perdió el poncho. Y el pobre desgraciau harto de buscarlo entre las lengas, entró un día a un boliche que tenía pinta de rasposo buscando algo de descanso. Desde entonces las cosas en el Infierno andan bastante más tranquilas porque el Diablo se quedó día tras día en esa Isla -que algunos ya llaman del Demonio-  no se sabe si encandilado por alguna sirenita, o emperrado en ganarle la payada a un tal Santos Vega, vecino de la zona que lo tiene a mal traer. La versión más ajustada -asigún mi parecer- es la que me contó el negro Vilches. Según él, la expresión "donde el Diablo perdió el poncho" para señalar un sitio alejado en estas tierras, le dolió tanto en el orgullo al pobre Diablo que no se puede volver al infierno sin encontrar su prenda. "Y dudo de que la encuentre", me dijo el Negro, mientras guiñaba un ojo mirando el mantel de la mesa donde un fierazo que daba miedo se estaba tomando su copa de ginebra número quichicientos. Comprobé así lo que me dijo no hace mucho un colega sobre el Negro Vilches, el del Ñaupa: Siempre se las  ingenia para darte una mano cuando andás en la mala...es capaz de ayudarte aunque estés en el infierno.


Posted at 10:17 pm by marcosbritos
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Saturday, January 13, 2007
Variaciones de Brahms sobre un tema de Haydn y Gilgamesh (inédito

No nos es dado suponer

el ámbito

donde una mujer del siglo setenta

leería este poema.

 

Como un escriba sumerio

que jamás podría haber imaginado

el destino presente de sus tablas de barro elemental,

ni el de grandiosas ciudades como Uruk y Lagash,

ni el de su amado idioma complejo y profundo;

 

 

esa herencia de setenta siglos de trabajo

reducida hoy 

a ciertas piedras al azar desparramadas entre indicios de murallas,

las pequeñas tablas que nos legaran la historia del héroe Gilgamesh,

algunas figuras humanas con la mirada serena y alta,

entre ellas la de él.

 

Pero si es posible imaginar

que en ese ámbito cuya luz en la noche no concibo,

ni sus simples utensilios cotidianos,

ni los ritmos de la música que se oiga,

ni la forma en que hasta allí lleguen domesticados

el fuego y el agua,

ni tan siquiera

la materia con que se perpetúen las palabras;

alguien,

acaso una mujer,

leerá este poema

sintiendo sus emociones levemente agitadas

como la superficie de un espejo de agua

rozado al pasar de una mariposa.

 

Si así fuera este triángulo de afectos

habríamos logrado encontrarnos finalmente

el escriba sumerio que nos legara a Gilgamesh

     (y que por una serie de azarosas circunstancias

     sigue mirando el devenir de los hombres),

este hacedor de palabras con música de fondo

     (Brahms recordando a Haydn

     nos proyecta milenios en la memoria)

y una mujer distante como una galaxia

     que desearía haber conocido a ambos.

 

 

Será que la barbarie

                      ya ha quedado lejos.

                                             

                                                    30/8/93


Posted at 09:56 pm by marcosbritos
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Es el viento, el mar, el aire, el cielo (inédito 2005)

Es la soledad que viene a sobre mí

para instalarse al menos un eterno instante.

Es el silencio taladrando las cavernas que en los ojos

se dibujan bajo los silencios.

Es el dolor llevándonos más allá de los océanos

hacia los cuales nos empujan.

Es la tristeza como una lluvia de cometas

bajando por los brazos y amontonándose en las manos.

Es la saudade pintando el horizonte

mientras germina un círculo brillante sobre las terrazas.

 

Es el vuelo en círculos de un cóndor dorado sobre los picos blancos

en silencioso respeto.

Es el mar quebrándose contra acantilados

horadados de cavernas que enseñan sus secretos.

Es el desierto donde árboles de piedra

guardan imágenes de lejanísimas lluvias.

Es el viento empujando como velas

sonidos que  se ensanchan, se elevan  y se pierden.

 

Es la trompeta de Satchmo

tiñendo de azules azabaches el aire y las ventanas.

Es la voz de mis afectos

tejiéndose en la piel como un abrigo de recordadas caricias.

Es el tambor de troncos

que en algún lugar de la selva clama por presencias.

 

Es la canción que cuenta una leyenda de viajeros y regresos,

de esperas y promesas.

Es el pañuelo que se agita como una pequeña nube

en las manos de los que se quedan.

 

Es el abrazo al cuerpo fuerte y tenso del hijo que parte una vez más

hacia las glorias señaladas por el escriba en las tablillas sumerias.

 

Es el viento, el mar, el aire, el cielo

y su cuerpo fuerte y tenso

dejando su olor y su tibieza entre mis brazos.

 


Posted at 09:18 pm by marcosbritos
¿Algo más? (2)  

Monday, January 08, 2007
Conversación de Invierno (A Contramano - 1981)

Esperando la llegada del amigo Marcelo Pérez

(a quien le perdí el rastro hace muchos años)

a la casa del Docke en Ricardo Gutierrez y Levalle,

en alguna noche del 78

                                                                                

Sentate,

charlemos,

ha llegado el invierno

y el sol baja temprano.

El frío invita a estar quietos

cerca del horno prendido

en la cocina amable.

Afuera el viento arrastra

las últimas hojas,

las mujeres con sus bolsos

rápidamente vuelven del mercado

y en los vidrios empañados

como en una pantalla,

he descubierto una ciudad

y un río.

Sentate hermano,

la noche viene llegando

y en toda la casa

flotan los fantasmas.

 

¿Sabés que tengo el corazón dormido?

 

Me ha caído sobre él

toda la humedad del mundo

y he sentido cómo se achicaba

hasta ocupar apenas

el espacio que hoy me ocupa

tan mi solo corazón entre los dedos.

 

¿Pero acaso puedo hablarte de él

si está dormido y sueña?

 

Esperemos entonces que la pava cante

el camino de la tarde

ese camino lento

merece recorrerse suavemente.

 

¿Sabés que el día se me pobló de voces?

 

Venían desde lejos

como el rumor de un tren

y el libro que leía

se me quedó en las manos.

Sentate

ya pronto llegará mi mujer

la risa de mi hijo

despertará mi corazón

y todo será distinto.

 

Pero en tanto charlemos,

hay rostros que nos están mirando.

 

Vamos

que te cuento.

 


Posted at 03:29 pm by marcosbritos
¿Algo más? (2)  

Saturday, December 09, 2006
Ojos de mujer (Los ojos del cazador, 1996)

Si supieran del dolor al flamear de una mirada,

la fuerza con que golpean

exigiéndole presencia al dueño de tristezas;

la claridad cuando se brindan como fuentes

a nuestros labios húmedos de memorias.

Si conocieran su luz

detrás de ventanas del océano,

cuando se abren poderosos y tremendos,

sobre voces y brazos de asambleas.

Si entendieran la densidad de sus perfumes

cuando cantan lejanas y antiguas melodías

en extraños idiomas,

cuando quedan perdidos

sin buscar el regreso,

yéndose siempre no se sabe dónde,

siempre donde no se sabe.

Si descubrieran

que se entran tan sencillo en uno,

y dejando huellas...

 

ya no habría trincheras,

ya no habría alambradas que valgan:

tan sólo ojos de mujer

como huracanes sobre playas indefensas.

 


Posted at 03:12 pm by marcosbritos
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