Entry: Pinta lo que te incendia detrás de tus ojos Monday, April 12, 2010



 

Las preguntas de ese hombre se repiten al infinito

como su rostro en los espejos.

 

Ese hombre dialoga con cada uno de ellos,

como si no fueran un reflejo de sí mismo,

y piensa de una manera diferente a cada uno

y dibuja en el aire movimientos que los espejos no reflejan.

 

Ese hombre no sabe qué otros nombres dibujaron en sus ojos,

ni cuántos de sus estremecimientos son indicios de caricias

muy anteriores a la primera luz,

ni qué parte de sus lágrimas han sido ya lloradas.

 

Y sin embargo hay algo en su forma de percibir el aire

de beberse el azul,

de inhalar imágenes que emergen de las yemas de sus dedos

de elevarse sin esfuerzo sobre las alcantarillas,

de acariciar memorias

 

 

que le hacen uno de esos rostros mas familiar que otros

uno de esos espejos mas propios que otros

uno de esos gestos impensados

mas amables y cercanos a todos los demás

 

y al suyo propio.

 

El podría estar despertando de un extraño sueño

sin estar seguro de querer hacerlo:

 

poblándose de voces que alguna vez creyó escuchar,

tal vez emergiéndose de savias y mieles,

embebiéndose de vides y brevas de antiguas higueras,

enraizándose en los surcos donde los zarcillos se entrelazan como amantes.

 

El podría estar recordando que alguien lo acarició amándolo en un vientre sin paz.

 

Y en todo este tiempo de mirar horizontes

sin qué,

sin por qué

ni razón aparente

 

no hubo color posible que le permitiera pintar

aquello que detrás de sus ojos

lo está llamando,

 

lo tiene en llamas. 

 


No sé si Juan Pablo sobrevivió a María del Carmen Gualdero.

 

No lo sabemos.

 

Según leí en una tarde infernal, Mary podría ser la mujer embarazada que se arrodilló, al costado del camino (tan enamorada y sin duda triste, mas nunca derrumbada) cerca del pueblo de Cañuelas en la Provincia de Buenos Aires, para recibir un tiro de gracia en su cabeza luego de haber sido brutalmente torturada. Poco después su vientre estalló en la pira donde los verdugos quemaron su cadáver junto a otros asi amontonados y su cuerpo expulsó ya muerto a quien se hubiera llamado Juan Pablo (como deseaba su compañero Ernesto, asesinado en la tortura en diciembre de 1975). 

 

Ella me había avisado que tenía anunciado el parto para el 24 de Junio de 1976. 

 

Pero Juan Pablo también puede ser un hombre joven, al que alguien entregó como quien vende el cachorro de un animal silvestre después de matar a su madre, y que hoy tiene todos los instrumentos para ser feliz sin poseer ninguno: no sabe cuál de los espejos que mira es él mismo.

 

Pero es peor.

 

Porque una mujer, que dice ser su madre y a la que nada le queda de noble, apeló a la ignorancia y al poder para enchalecar los colores que a él le brotan como si en las yemas tuviera pinceles.

 

Vana ilusión.

 

Mientras tanto, a lo largo de miles de años, la civilización sólo existe porque el deseo de belleza ha sido más potente que todas las muecas, aún las que se parecen a la risa.

 

Si el vientre de Maria del Carmen Gualdero no fue el que habitaste antes de la primera luz, deberías saberlo: al menos uno de esos espejos dejaría de preguntarte cuál de todos ellos en realidad eres.

 

Que así sea.

 

Buenos Aires. 12 de abril de 2010

   3 comments

Respuesta a Silvia de Oregón
April 18, 2010   12:47 AM PDT
 
!!!!!!

britosmarcos@gmail.com
Respuesta a Name
April 14, 2010   10:33 PM PDT
 
britosmarcos@gmail.com
Name
April 14, 2010   07:16 PM PDT
 
insisto, leíste "la revolución es un sueño eterno" en la primera edición con una dedicatoria del autor?

Leave a Comment:

Name


Homepage (optional)


Comments